Nacimos en la mayoría de los casos en un
entorno pensado para formar una familia, compuesta por un padre y una
madre que nos han engendrado y en algunas ocasiones también nos han dado
hermanos.
Pero esto está cambiando
poco a poco. La clásica estructura familiar de varón y mujer ha cambiado
a distintas y variadas estructuras familiares, que se adaptan al paso
del tiempo y a las distintas situaciones en la vida de muchas personas.
En
algunos casos, estas familias monoparentales continúan así a lo largo
de los años en los que crecen los hijos, otras encuentran a la otra
persona que buscaban y pasan de ser monoparentales a complementar la
familia clásica.
He notado que en este programa se reflejan perfectamente los problemas que sufren muchos adolescentes, que quedándose embarazadas o no, por la presión de grupo deciden empezar a tener relaciones en edades tempranas. Esto muchas veces las lleva a tener que formar sus familias por su cuenta, estando embarazadas de un tipo que a lo mejor solo vieron durante una noche.
La sociedad en la que vivimos nos moldea, nuestro ritmo de vida puede llegar a afectar nuestra familia hasta el punto en que es necesaria la separación de los cónyuges y de consecuencia romper la familia.
A medida que vamos creciendo nos damos cuenta que muchos de nuestros amigos o algunos de ellos, han pasado o están pasando por una situación difícil en casa, ya que se están divorciando sus progenitores. Es algo cada vez más común y que nos parece menos extraño, el vaivén de parejas que se divorcian y luego vuelven a juntarse al cabo de un tiempo.
Con estas líneas quería reflejar la sociedad cambiante y cómo evolucionan con ella hasta las estructuras más comunes y clásicas que conocemos hoy en día.
Aquí se podría aplicar una frase que todos conocemos perfectamente: “Renovar o morir” y esto es lo que hacen nuestras familias, renuevan sus estructuras o mueren en el divorcio.


